3 de mayo de 2013
La libertad de expresión, consagrada en el
Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es esencial
para la emancipación de las personas y la construcción de sociedades libres y
democráticas. Derecho fundamental de por sí, la libertad de expresión crea
además las condiciones necesarias para la protección y promoción de todos los
demás derechos humanos. Pero no se ejerce automáticamente; requiere un entorno
seguro propicio para el diálogo en el que todos puedan hablar libre y
abiertamente, sin temor a represalias.
El vigésimo aniversario del Día Mundial de
la Libertad de Prensa que se cumple hoy es una oportunidad para renovar nuestro
compromiso en estos tiempos difíciles.
Cada día la libertad de expresión tiene que
hacer frente a nuevas amenazas. Porque contribuyen a garantizar la
transparencia y la rendición de cuentas en los asuntos públicos, a menudo los
periodistas son blanco de actos de violencia. En los últimos 10 años, han
muerto asesinados más de 600 periodistas; muchos de ellos no estaban trabajando
en situaciones de conflicto. Persiste un clima de impunidad: nueve de cada 10
casos de asesinatos de periodistas quedan impunes. También hay demasiados
profesionales de los medios de comunicación que padecen intimidaciones,
amenazas y violencia. Demasiados también son víctimas de detenciones
arbitrarias y torturas, a menudo sin poder recurrir a la justicia.
Debemos mostrar determinación frente a tal
inseguridad e injusticia. El tema del Día Mundial de la Libertad de Prensa de
este año Hablar sin riesgo: por el ejercicio seguro de la libertad de
expresión aspira a movilizar la acción internacional para proteger la
seguridad de todos los periodistas, en todos los países, y romper el círculo
vicioso de la impunidad.
En estas metas se sustenta el Plan de
Acción de las Naciones Unidas sobre la Seguridad de los Periodistas y la
Cuestión de la Impunidad. El sistema de las Naciones Unidas está firmemente
decidido a llevar adelante una acción coordinada, fomentar la toma de
conciencia y ayudar a los países a defender los principios internacionales y a
elaborar leyes que promuevan la libertad de expresión e información.
Esta acción debe comprender tanto a los
medios de comunicación tradicionales como al mundo digital, donde cada vez más
se generan y consumen las noticias. Cada vez está más amenazada la seguridad de
blogueros, periodistas ciudadanos y autores que escriben en las redes sociales
así como de sus fuentes. Además de las agresiones físicas, son objeto de actos
de violencia psicológica y emocional en forma de ciberataques, violaciones de
datos, actos de intimidación, vigilancia injustificada o intrusiones en su
intimidad.
Estas agresiones no sólo limitan el derecho
a la libertad de expresión y amenazan la seguridad de los periodistas en línea
y la de sus fuentes sino que también socavan la posibilidad de que todos se
beneficien de una red Internet libre y abierta.
En este Día Mundial de la Libertad de
Prensa, instamos a los gobiernos, las sociedades y los particulares a hacer
todo cuanto esté a su alcance para proteger la seguridad de todos los
periodistas, en línea y en otros entornos. Cada uno tiene una voz; todos
debemos poder expresarnos con libertad y seguridad.
Ban
Ki-moon Irina Bokova







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