miércoles, 21 de diciembre de 2011

Por una ciudad más segura



El sistema de video vigilancia permite una respuesta
veloz y efectiva contra la delincuencia.
Uno de los principales problemas que afronta la capital es la falta de seguridad ciudadana. Conozca los puntos más críticos y las acciones que la Municipalidad está implementando para lograr una Lima más segura y confiable.

Desde su fundación,
Lima ha albergado a todas las sangres y costumbres, que con el paso de las décadas se ha convertido en una gran metrópoli, cuyo principal problema es la inseguridad y el hacinamiento.

Frente a este panorama, la Municipalidad Metropolitana de
Lima, está implementando una serie de acciones que van desde el incremento de efectivos del serenazgo hasta el aumento de cámaras de video vigilancia, así como programas de prevención de la delincuencia, entre otros.

Según
LA PRIMERA Encuesta Metropolitana de Victimización 2011, elaborada por la organización Ciudad Nuestra, tres de cada 10 limeños se siente muy inseguro, reportando el robo al paso, como el delito más frecuente, del cuál han sido victima en los últimos doce meses. 


Estos altos índices de inseguridad en la ciudadanía, reflejan el panorama que se vive en la ciudad capital, donde casi la mitad de los habitantes de Lima Metropolitana, consideran que la labor de la Policía Nacional es mala, mientras que los niveles de aprobación del Serenazgo crece, según el estudio realizado entre el 21 de enero y 25 de marzo del 2011. 
Para evitar tragedias, los comerciantes deben adecuarse a las normas de seguridad.
“Navidad sin riesgos”

Para cambiar esta situación, Gabriel Prado, Gerente de seguridad Ciudadana y Defensa Civil de la Municipalidad Metropolitana de Lima, revela que se están trabajando en varias proyectos, uno de ellos, es mejorar la labor del Serenazgo, así como incrementar el número de efectivos.

“Con motivo de las fiestas de fin de año, hemos centrado nuestra atención en el Mercado Central, Las Malvinas y Jirón de la Unión, sin descuidar las zonas como Barrios Altos y la margen izquierda del río Rímac”, dice.

En esta época, diariamente llegan 100 mil personas al Mercado Central y Mesa Redonda, para lograr un mayor control; el Serenazgo ha distribuido este sector en varias zonas.

La zona de Lucero, es la parte que comprende el Mercado Central, desde Huallaga hasta Montevideo. En este sector diariamente hay 15 serenos y 60 auxiliares de Serenazgo en tres turnos de ocho horas.

“Nosotros, para controlar esta gran masa de gente, tenemos que estar organizados; todos los días nos preparamos antes de las rondas, pues hay que estar alertas las 24 horas del día”, dice Pedro Alvarado, Supervisor de la zona Lucer
o.
Los Auxiliares del Serenazgo, también prestan servicios a la colectividad
La fuerza de la palabra
Los asaltos en estas zonas son mínimos, gracias a la instalación de las cámaras de vigilancia en tiempo real y la presencia masiva del serenazgo, ello ha logrado bajar los índices delictivos, sin embargo, los tenderos se han convertido en un problema constante para el Serenazgo. 
“Cuando nos encontramos con los tenderos, no los reprimimos, primero usamos la fuerza, pero de la palabra, explicándoles que en caso de un incidente, ellos estarían bloqueando las vías, entonces se mueven hacia otra zonas. Algunos comerciantes lo entienden, pero otros ponen resistencia, entonces, les decimos que les vamos a decomisar la mercadería”, asegura Alvarado.

Desde el 14 de noviembre, la Municipalidad de
Lima presentó el Plan Navidad Sin Riesgo, a razón que diariamente el Cercado de Lima recibe alrededor de un millón de visitas, en tres puntos críticos: Mercado Central y Mesa Redonda, todo el conglomerado de la Av. Las Malvinas y el Jirón de la Unión.

“En esos conglomerados, sólo en el Cercado hay aproximadamente 7 mil ambulantes, de estos, sólo el 30 por ciento tiene regulación, permiso o relación con la Municipalidad, es decir, más de 3 mil 500 no tienen regulación, son los tenderos, que llevan mercadería en la mochila y la ponen en una zona determinada, a una hora determinada y puedan recorrer, 10 a 15 calles durante el día. Esto es comercio ambulatorio”, sentencia Gabriel Prado.

Sin embargo, el sector de los comerciantes formalmente establecidos en esta zona de
Lima, también presentan faltas a las normas ediles.

“En el caso de las galerías, si bien han hecho trámites, si bien tienen algún permiso de la Municipalidad o cuentas con certificados, no es la constante. El Mercado Central tiene 132 galerías, la mitad tiene serios problemas de
seguridad en general. En Mesa Redonda, tienes problemas similares: no tienen vías de extinción, espacios moderados, no hay señales apropiadas, no tienen muchas vías de evacuación libres, no tienen espacios abiertos. Eso ha llevado a que personal de Defensa Civil pida la clausura de estas galerías: Mercado Central y Mesa Redonda”.

Pero estas galerías que fueron sancionadas, no estarán cerradas totalmente hasta el 30 de diciembre. Según refiere, Gabriel Prado, ellos han abierto la galería, porque han recurrido a un “recurso de revisión”.

“Cuándo eso procede, la acción fiscalizadora de la municipalidad o la acción coactiva tiene un límite, entonces, hasta allí llegó el municipio; cuando se abre, es bajo cuenta y riesgo de las personas que han incumplido la sanción edil”, asevera Prado.

Pese a ello, el especialista reconoce que los comerciantes apostados en estas galerías han hecho mejoras, pues hasta hace unas semanas, era imposible transitar por ellas.

“Pero ahora, han abierto espacios comunes, han limpiado las vías, algunas han puesto su señalización”, refiere Gabriel.
Los vecinos de 5 esquinas destacan la presencia del Serenazgo
Pero otra es la situación que viven los comerciantes, como señala Liliana Chávez, vendedora de la Galería Damnificados de Mesa Redonda. “Las ventas han bajado, antes venía más gente. Ahora, como la municipalidad restringe el acceso, cierra galerías, la gente no quiere venir”.

Pero la
seguridad tiene un costo, María reconoce que es importante reforzar este aspecto, para evitar tragedias como la acontecida hace 10 años.

Concertando
Por ello, Prado ha iniciado algunas acciones. “Nos hemos reunido con los dirigentes de las galerías y hemos llegado a un acuerdo en trece criterios mínimos que deberían presentar, pues no es la voluntad de la Municipalidad cerrar ningún negocio, al contrario queremos que venga más inversión, pero formales y
Seguros”.

“Si tú inviertes en
seguridad, si tú cumples lo que dice la norma de Defensa Civil, no tienes que tenerle miedo a la Municipalidad. ¿Qué ha pasado en nuestra sociedad? Acá abunda la corrupción y falta principio de autoridad, muchas veces se han dado permisos por debajo de la mesa y eso se está acabando”, dice el Gerente de seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Lima.

Las Malvinas
El conglomerado comercial de Las Malvinas está ubicado en las primeras cuadras de la avenida Argentina, en ella se venden desde materiales de construcción, hasta ropa, comida y celulares.

“Hasta hace unos años, nosotros vendíamos y en la puerta del negocio, la gente de Cárcamo, salía a robar, pero ahora, estos puestos de vigilancia están cambiando todo el panorama”, afirma Celina Oregón, vendedora de celulares de la galería Las Malvinas.

El conglomerado comercial alberga a cerca de 3 mil comerciantes, diariamente, el Serenazgo registra entre 4 y 5 incidentes delictivos.

En esta zona hay un total de 19 serenos, 58 auxiliares de
seguridad ciudadana y dos Policías que ejecutan acciones de prevención.

Auxilio Rápido
Todo este personal coordina con el puesto de auxilio rápido que está dedicado a atender a las víctimas de robos, asaltos, así como realizar intervenciones si algún delincuente está incurriendo en un delito fragante.

“Nosotros también brindamos orientación al ciudadano que ha sido victima de algún suceso delictivo, también les orientamos ante cualquier necesidad”, revela el suboficial de tercera Segundo Huamán, efectivo policial asignado al puesto de auxilio rápido.

Tanto el personal del serenazgo como los auxiliares están capacitados para realizar intervenciones, pero sobre todo, cumplen una labor informativa y disuasiva.
Hace unos años, ni la Policía, ni el serenazgo podían ingresar a La Huerta Perdida.
Más serenos, más seguridad
En la ciudad capital hay en la actualidad, mil 250 efectivos. Gabriel Prado anuncia que a fin de este mes,
Lima contará con mil 500 serenos.

“Estos mil 500 efectivos, tendrán mejoras progresivas en su remuneración mensual, de 700 nuevos soles, ahora ganarán entre 1, 100 y 1, 200 nuevos soles. También se mejorarán las condiciones laborales de atención de
salud, alimentación, uniformes y equipos de comunicación”, precisa el gerente de seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Lima.

Estos proyectos permitirán cambiarle el rostro de violencia que se expresaba en cada arteria del Centro de
Lima, siendo los puntos más críticos: Barrios Altos y la Margen Izquierda del Río Rímac.

Transformando la huerta
Para entender más sobre esta situación, nos dirigimos hacia la zona conocida como La Huerta Perdida, donde una serie de enrejados bloquea el acceso vehicular y peatonal a esta populosa zona de la capital.

La Huerta Perdida es una conocida zona de alta peligrosidad en la ciudad, que desde hace un año ha cambiado, según refiere Alfredo Acevedo, Supervisor del Serenazgo de esta parte de
Lima.

“El hecho de haber mejorado la iluminación y la presencia del Serenazgo han cambiado la imagen que antes se tenía. Esta zona era intransitable”, nos dice Acevedo.

Tras asignarnos un motorizado para poder desplazarnos con mayor confianza, llegamos a la Huerta Perdida, donde nos recibe María Infante, coordinadora de
seguridad del asentamiento humano, Santa Rosa, ubicado en la margen izquierda del río Rímac, entre la urbanización Martinete y la Huerta Perdida.

María nos cuenta que, pese a los cambios producidos en este sector de
Lima, aún queda mucho por hacer.

“Hace unas semanas, yo estaba haciendo mi ronda en la reja de Martinete, cuándo alrededor de las 3 de la mañana, escuché los gritos de una mujer pidiendo auxilio y vimos, como una horda de posibles fumones, entraba al río Rímac”, cuenta angustiada.

Tras los gritos, María corrió a la caseta del serenazgo para pedir auxilio, pero los efectivos manifestaron que se necesitaba más apoyo policial para entrar a esta peligrosa zona que de noche se convierte en tierra de nadie.

La Huerta Perdida es un conjunto de viviendas de material noble, agrupados en pequeños callejones, donde sus habitantes, en su mayoría no trabajan.

Pese a ello, el Serenazgo realiza rondas diarias como medida disuasiva, sin embargo, durante la noche, el acceso es más restringido.

Barrios Altos
Los Barrios Altos es una zona de alta densidad demográfica, el hacinamiento y la inseguridad son sus principales problemas.

Las zonas más peligrosas de los Barrios Altos la conforman el jirón Ancash, algunos tramos del jirón Junín, Arciniega, entre otros. Sin embargo, uno de los sectores más in
Seguros es Cinco Esquinas.

José Eduardo, pasa su día apostado en una de las cinco esquinas de este barrio, él dice que ya la delincuencia ha bajado durante el día, pero de noche, hay que tener cuidado porque la gente de la Parada viene a hacer sus fechorías.

“Acá a Cinco Esquinas sólo vienen borrachos como yo, para tomar “racumin” a dos soles, porque si tomo el que cuesta un sol, me enfermo”, dice José, mientras espera sentado en la vereda que le caiga un sol a su lata de mendigo.

Este peculiar vecino asegura que la presencia del Serenazgo ha ayudado a que baje los asaltos durante el día, pero en la noche, nadie sabe lo que puede pasar.

Rocío Vara
Redacción

Melina Mejía
Milagros Godos
Fotos

Diario16

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