- Estos pacientes pueden caer fácilmente en vicios como el tabaco o el alcohol
Lima, feb. 15 (ANDINA).
En el último año, alrededor de 50 adolescentes peruanos recibieron
tratamiento para superar su adicción a los videojuegos en el hospital
nacional Hermilio Valdizán, informó hoy dicho nosocomio, en donde 15 de
ellos incluso fueron internados.
Los
menores, en su mayoría adolescentes, habían convertido el videojuego en
su forma de vivir y habían llegado al grado de abandonar sus estudios,
deteriorando seriamente su rendimiento académico, indicó a la agencia Andina el jefe del Departamento de Adicciones de ese hospital, Carlos Ordóñez.
Estos pacientes, mayormente jóvenes entre 15 y 18 años, fueron
tratados en primer lugar con medicamentos para que superen la etapa del
síndrome de abstinencia (ansiedad) y luego con ayuda sicológica, a fin
de que hagan conciencia de la enfermedad que padecen y que participen
activamente en los cambios que tienen que darse en sus vidas.
El
especialista anotó que, entre los principales síntomas que señalan que
tenemos un ludópata en casa, figura el cambio de conducta del joven,
cuyo rendimiento académico baja notoriamente y es capaz de estar ocho o
10 horas frente a una computadora sin parar.
“Normalmente están muy fatigados porque dejan de dormir para jugar,
sobre todo aquellos jóvenes que tienen la computadora en el dormitorio y
que son capaces de amanecerse jugando, mientras sus padres creen que
están estudiando o durmiendo”, explicó.
Ordóñez manifestó que un adolescente ludópata tiene mucha más
facilidad de caer en otros vicios, como el tabaco, el alcohol y la
cafeína y anotó que el consumo de bebidas energizantes que contienen
está última sustancia es muy frecuente entre estos chicos,
quienes llegan a abusar de esos productos, precisamente para mantenerse
despiertos y seguir jugando.
Otros factores que contribuyen a acentuar estos vicios son el mejor
nivel económico del joven y la ausencia de padres y hermanos mayores,
que dejan a los menores a su libre albedrío.
El experto reveló que en las consultas ambulatorias se pudo detectar
que la prevalencia de trastornos mentales asociados a los problemas
adictivos es muy alta.
“Es una comorbilidad que puede llegar al 70 por ciento”, indicó el
galeno. Agregó que, en el caso del alcoholismo, los trastornos más
frecuentes son la depresión, la bipolaridad y la esquizofrenia.
Tras
señalar que la adicción es considerada por muchos científicos como una
enfermedad que reviste un compromiso cerebral, además del carácter
sicológico y social, el experto señaló que la droga o el juego pasa a
ser en un adicto una necesidad primaria
“Para el cerebro es indistinto que sea una droga o un estímulo a
través de la visión, como son los videojuegos, los que le dan la
sensación de placer al aumentar la dopamina, el neurotrasmisor que la
provoca”, detalló.
Agregó que, en líneas generales, se sabe que cuanto más temprano se
empiece a consumir alcohol o tabaco, más pronto también la persona
comenzará a experimentar con drogas más peligrosas aún.
Comentó que el Instituto de Drogas de los Estados Unidos ha hecho
importantes investigaciones y cada vez encuentra más evidencia de que el
factor genético es gravitante en la enfermedad adictiva.
“La proporción entre el factor genético y el factor ambiental en un caso de adicción puede ser de 50 a 50”, manifestó.
Dijo que, por lo menos, en el caso del alcoholismo, se ha demostrado
con estudios que quien tiene carga genética tendrá muchas posibilidades
de desarrollar la enfermedad si se enfrenta a un ambiente riesgoso,
como una escuela muy permisiva o una familia de consumidores.
Según sus cálculos, en cinco o diez años será posible acudir a un
laboratorio a practicarse una prueba para saber si se tiene o no la
carga genética que hace que una persona sea más propensa al vicio, al
igual como ahora se hace una prueba de ADN.
“Para que la enfermedad se desarrolle, generalmente deben conjugarse
ambos factores pero la persona que tiene carga genética tiene más
posibilidades de concretarla y más dificultad para superarla que quien
solo está influenciado por el ambiente”, opinó.
En ese contexto, recomendó alejarse de las adicciones para no correr
riesgos, porque aún se desconoce quién tiene carga genética y quién no.
“En ese caso hay que echar mano de factores protectores como son una
buena escuela, trabajo preventivo fuerte con los padres y evitar que
estos, ni de broma ni como una gracia, permitan que sus hijos pequeños
beban alcohol o fumen un cigarrillo”, remarcó.







No hay comentarios:
Publicar un comentario