Juan Sheput
En las últimas horas, la revocación ha jugado con creces su papel distractor. Por estar atentos al debate reciente entre los promotores del SÍ y los defensores del NO, se ha pasado por alto una situación que Yonhy Lescano ha definido como vergonzosa: la negociación entre Telefónica Móviles y el gobierno peruano. La misma no solo ha estado hundida en una ciénaga que impedía cualquier signo de transparencia, sino que de seguro se convertirá en un modelo para todo gobierno que decida negociar dejando de lado la dignidad.
Escuchando al ministro de Transportes, Carlos Paredes, me ha quedado claro que el gobierno de Ollanta Humala no solo ha tenido miedo de negociar, sino que ha negociado con miedo. Cuando el ministro Paredes (recordándonos a Alan García y su famoso “cuidado que los chilenos se molestan”) dice que el gobierno ha tratado de evitar que Telefónica nos confronte en el CIADI, nos demuestra que está negociando con miedo, sin temperamento y sin buscar lo mejor para el país, pues parte de una posición defensiva. Cuando el mismo ministro Paredes señala que en todo momento se ha tratado de evitar una posición confrontacional, corrobora su miedo a negociar, pues no señala los incumplimientos de Telefónica en materia tributaria, de creación de in-fraestructura, de tarifas y de servicios a nivel nacional.
Tiene razón, pues, el congresista Lescano al decir que estamos en presencia de un hecho vergonzoso. El ministro Paredes falta a la verdad cuando dice que no ha sido posible hacer una licitación con la participación de otros operadores. Juristas destacados dicen que esto sí se ha podido hacer sobre la base de los incumplimientos de Telefónica. Y dice medias verdades el ministro Paredes cuando indica que el rol de supervisión y de exigencia no solo partirá del ministerio a su cargo, sino de los organismos reguladores, cuando se sabe que, desde su creación, los organismos reguladores están pintados en la pared, pues no cumplen con el rol que una economía de mercado les demanda.
El congresista Lescano señala que va a proponer que se interpele al ministro Paredes. La verdad es que no se puede esperar nada de un Congreso que trabaja sobre hechos consumados, olvidando su rol de fiscalización. Creo que el ministro Paredes va a tener que responder –sí, algún día–, pero a otro gobierno, uno que considere la creación de una megacomisión que investigue tanto hecho irregular que viene sucediendo en sectores como Transportes y Energía y Minas.
Finalmente, un nacionalismo de caricatura como el que vivimos, que no sabe defender los derechos del Perú, está superando con creces el entreguismo que sufrió el país durante la década del fujimorismo.
UN NACIONALISMO DE CARICATURA COMO EL QUE VIVIMOS, QUE NO SABE DEFENDER LOS DERECHOS DEL PERÚ, ESTÁ SUPERANDO CON CRECES EL ENTREGUISMO QUE SUFRIÓ EL PAÍS DURANTE LA DÉCADA DEL FUJIMORISMO
Diario16








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