Lima, abr. 27 (ANDINA). El departamento de Ayacucho, que contribuye con el 45 por ciento de la producción nacional de tuna que en 2010 ascendió a 89,529 toneladas, ahora cuenta con un banco nacional de germoplasma que alberga 179 plantas provenientes de diversas ciudades del país, informó hoy el Ministerio de Agricultura (Minag).
El banco está a cargo de la estación experimental agraria Canaán – Ayacucho del Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA). Del total de biotipos que posee, nueve variedades promisorias se están investigando debido a su rendimiento, presentación comercial, tamaño de fruto, sabor dulce y tolerancia a las enfermedades, indicó Juan Tineo Canchari, especialista en cultivo de tuna.
Señaló que Ayacucho tiene más de 30,000 hectáreas de tuna silvestre, de las cuales sólo se cultivan 3,000, principalmente en las provincias de Huanta, Huamanga, La Mar y en menor medida en Cangallo.
Ayacucho cuenta con áreas potenciales de producción, en las que existe alta variabilidad genética sin la respectiva identificación de las características de calidad de la fruta.
El banco está ubicado en el sector Vizcachayocc, en la provincia de Huamanga, a 2,750 metros sobre el nivel del mar. Cuenta con 179 plantas ingresadas o accesiones, y se están tomando los mejores biotipos para el análisis e investigación, tanto en temas de rendimiento como tolerancia a plagas y enfermedades.
Los campesinos con tecnología tradicional y que no cuentan con ningún manejo agronómico obtienen una producción de cinco toneladas por hectárea. Sin embargo, al evaluar la producción de los biotipos promisorios en plantas de dos años se ha encontrado que con un manejo adecuado de poda, riego y fertilización se puede obtener hasta 280 frutos/planta, que implica producir 35 toneladas por hectárea.
Este avance permitirá mejorar la rentabilidad del producto y los ingresos de los campesinos, pasando de 3,350 nuevos soles a 23,500.
Actualmente, existe gran demanda de estos biotipos mejorados de tuna por parte de las comunidades campesinas de Ayacucho, Huancavelica y Apurímac, resaltó el Minag.
“Es necesario seguir mejorando la calidad de la fruta y obtener tolerancia a las enfermedades, por lo tanto hemos iniciado el estudio de la biología floral y la polinización manual en la tuna a fin de realizar hibridaciones o cruzamientos para obtener variedades tolerantes a enfermedades como la cercosporiosis y la roya que tanto daño causan”, señaló el especialista.
También se realizan estudios para obtener variedades tolerantes al calor, frío, heladas, granizadas, vientos, exceso de humedad y a otros factores negativos producto del cambio climático.







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