martes, 3 de mayo de 2011

Bin Laden: Arrojaron su cadáver al mar

 

OPERACIÓN QUE TERMINÓ CON LA VIDA DE OSAMA BIN LADEN DURÓ 40 MINUTOS. 

Cuatro años demoró labor de inteligencia para hallar al líder terrorista en una próspera ciudad de Pakistán.

Tras una sorpresiva e histórica operación en Pakistán, el gobierno de Estados Unidos resolvió con rapidez el dilema de qué hacer con el cadáver del líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden, y optó por lanzarlo al mar, según informó la Casa Blanca.

Antes de deshacerse del cuerpo, se le tomaron pruebas de ADN, las que contrastaron con la de una de sus hermanas, comprobando en un 99.9% que se trataba del líder terrorista.

Según Washington, la decisión de arrojarlo al mar era respetar la tradición musulmana, que aconseja enterrar a los difuntos en un corto plazo de tiempo, y a la vez evitar que la tumba de Bin Laden se convirtiera en un lugar de peregrinación del yihadismo internacional.

“Encontrar un país dispuesto a aceptar los restos del terrorista más buscado del mundo habría sido difícil. Por lo tanto, Estados Unidos decidió enterrarlo en el mar “, declaró un responsable de la Casa Blanca.

Inclusive, se le ofreció el cadáver al gobierno de Arabia Saudita –país donde creció Osama–, pero este rechazó la propuesta.

Según afirmó un alto responsable de Defensa de Estados Unidos, una ceremonia funeraria se desarrolló para Bin Laden en la cubierta del portaviones Carl-Vinson, en el mar Arábigo cerca de las costas de Omán, en cumplimiento de las tradiciones musulmanas, antes de que su cadáver fuera arrojado el mar. El cuerpo del terrorista fue lavado y purificado y, tras una oración, se envolvió en un sudario.

Para expertos, la práctica de dar sepultura a una persona en el mar no es habitual en el Islam, que aconseja enterrar a las personas sin ataúd, en contacto directo con la tierra y la cabeza orientada a la Meca.

UBICACIÓN. La primera pista para dar con la ubicación de Bin Laden se dio hace cuatro años, en la prisión de Guantánamo, según The New York Times. Los interrogatorios a los detenidos pusieron un nombre sobre la mesa: el seudónimo del hombre que ejercía como correo confidencial del líder de Al Qaeda y que era un protegido de Khalid Shaikh Mohammed, el cerebro confeso de los ataques del 11 de setiembre.

Este mensajero de confianza de Bin Laden fue buscado por años por la CIA, siendo localizado en un lujoso complejo en Abottabad, un área próspera que se halla a 55 kilómetros al norte de Islamabad, la capital paquistaní, y donde viven militares retirados.

Durante ocho meses de arduo trabajo de inteligencia, analistas de la CIA se pasaron semanas examinando el complejo con fotos vía satélite e informes para determinar quién podría estar viviendo allí. En setiembre pasado, la CIA ya creía que había una “fuerte posibilidad” de que Bin Laden se escondiera allí.

Algunos funcionarios estadounidenses creen que el complejo, construido en 2005 y valorizado en un millón de dólares, fue diseñado con el propósito específico de esconder a Bin Laden. Inclusive, la mansión está ubicada a unos 100 metros de la Academia Militar del ejército pakistaní.

OPERACIÓN. El 14 de marzo, Obama celebró la primera de las cinco reuniones de seguridad nacional que se han producido en las últimas seis semanas para revisar los planes para la operación, hasta que el viernes pasado, el presidente reunió a sus colaboradores por última vez.

A las 8:20 de la mañana, Obama se reunió con el asesor de seguridad nacional, el de antiterrorismo, y otros colaboradores de alto nivel en la Sala Diplomática en la Casa Blanca.

Antes viajar a Alabama, Obama firmó el plan para enviar agentes de inteligencia al recinto, pero optó por mantener al Gobierno de Pakistán al margen de la operación. Esta se inició en la madrugada del domingo cuando un comando de 20 soldados de elite de la Marina (Seals) abordo de cuatro helicópteros aterrizó en el recinto fortificado en Abottabad e inició un ataque contra todos los ocupantes de la casa que ofrecieron resistencia.

Se abrieron paso con explosivos de mano, potentes rifles de asalto y dispositivos de visión nocturna. En el ataque fallecieron dos guardias, el hijo del líder terrorista y una mujer. Otra mujer que se pensó que era su esposa resultó herida. También fueron capturados cuatro guardias.

En un primer momento se informó que la operación tenía la finalidad de matar al líder terrorista y no de capturarlo. Posteriormente, Washington aclaró que se le dio la oportunidad de rendirse a Bin Laden, pero este rechazó la oferta y recibió disparos en el pecho y la cabeza –en el ojo izquierdo–.

Producto de fallas técnicas, los Seals debieron hacer explotar uno de sus helicópteros en el lugar. La operación duró 40 minutos y fue monitoreada por el presidente Obama.

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