sábado, 6 de abril de 2013

De María a María


  • Nuestras artes.Contraste. 
  • Estereotipos sobre el ser mujer. 
María Luz Crevoisier

Expresar la nueva situación de la mujer con los cambios surgidos desde el siglo XX significó explorar distintos géneros y alejarse de las propuestas plásticas tradicionales. Como es el caso de María María Acha-Kutscher, quien a través de la reinterpretación de fotos da una lectura de género. 

La revolución mexicana de 1910 significó un cambio drástico en el papel que venía desarrollando la mujer de ese país, al trastocar su tradicional rol de ama de casa por el de conductora de movimientos revolucionarios. Así, las mujeres del pueblo se convirtieron en coronelas y en las famosas "adelitas", émulas de nuestras rabonas. 

Posteriormente, la era industrial, las llevó a las fábricas, colocándolas en igual situación que sus pares varones. Sin embargo, este sistema de cosas no fue igual para todas, pues las mujeres de las clases altas, seguían sujetas a un régimen patriarcal que trataron de revertir exigiendo su derecho al voto. 

En Europa esta conquista fue obtenida por vez primera en Inglaterra (1928), pues el feminismo había decidido cambiar aquello que proclamaba la estadounidense Betty Friedan: "El problema que no tiene nombre". 

El arte se vuelve femenino 
Para las artistas de inicios del siglo XX, "el problema que no tiene nombre", se llamaba la situación de la mujer y había que denunciarlo a través de imágenes visuales. Su gran aliado sería entonces el fotocollage, que es el resultado del recorte de dos o más fotos, rearmadas, por así decirlo, en un nuevo estilo para representar una imagen distinta. 

En el tercer milenio, una artista joven, la limeña María María Acha-Kutscher (1968), egresada de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Católica, ha utilizado este primer recurso y el collage digital para hablar de y sobre la mujer, como lo hicieran sus antecesoras, así la alemana y artista Dadá, Hannah Hoch, quien no dudó en denunciar el machismo europeo, incluso entre sus compañeros Dadá. 

O por poner otros ejemplos, la sutil y creadora de imágenes muy delicadas, Dora Maar, que por haber sido una de las esposas de Picasso, fue ignorada en su arte, o Grete Stern, que se exiló a la Argentina después de la insurgencia del nazismo. Allí trabajó en una revista femenina, produciendo bellos y oníricos fotomontajes. 

A este grupo se unen la mexicana Lola Álvarez Bravo y las vanguardistas Valentina Kulagina y Claude Cahun, quienes influyeron en la obra de María María. 

La singular exhibición, titulada Womankind, que puede ser apreciada en el Centro Cultural Inca Garcilaso hasta el 17 de abril, se centra en la mujer, su historia, la lucha por la emancipación y la igualdad, la manera como se ha construido lo femenino en nuestra cultura. 

Acha-Kutscher, quien reside en España después de un largo período de haberlo hecho en México, visualiza a través de sus fotocollages realizados con imágenes de archivo, de internet, de libros y fotografías, los momentos más importantes en la historia de las mujeres a partir del movimiento sufragista británico a principios del siglo XX, hasta la introducción masiva de los métodos anticonceptivos que cambiaron su relación con los hombres. 

En la presente muestra, lo más sobrecogedor corresponde a la serie titulada Les Spectaculaires, en donde recoge imágenes de mujeres raras como la mujer barbuda Alice Elizabeth Doherty (Minnesota 1887); mademoiselle Gabrielle (la mujer sin piernas); Frances O'Connor (la mujer sin brazos); Dolores y Shirley Curtis (1924), las gemelas enanas o Anita (1881), el ser más pequeño del mundo, con sólo 65 centímetros, entre una variedad muy especial del universo femenino. Lo hace a manera quizá de una alegoría extrema, pues aún hoy la mujer sufre discriminación y rechazo en algunos hemisferios, al considerársele un ser raro o inferior. 

Datos 
Woman-kind se ha expuesto en México, Alemania y España. 

En 2012 obtuvo una mención de Honor del premio Iberoamericano Cortes de Cádiz y forma parte de colecciones institucionales como la del Museo de la Universidad de Alicante-MUA y del Instituto de Cultura Juan Gil-Albert. 

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