martes, 24 de septiembre de 2013

CAÑETE: La santa engra



1. Llegada la fecha, puntuales, se asiste a la discusión, a veces poco alturada y hasta absurda, de comer o no comer gato. Como si en La Quebrada (Cañete, Lima) la festividad en honor a Santa Efigenia fuese escenario de una matanza indiscriminada de mininos, inmanejable, alarmante. Es una lástima que hasta hoy el relato festivo de la Santa Negra se desvirtúe hasta el extremo. Y sin comprobar, in situ, lo que realmente sucede durante la celebración, se satanice una práctica que existe es verdad, pero no de la manera cómo lo anuncian o exageran.

Hace muchísimos años el organizador del festejo, el recordado Sabino Cañas que en paz descanse, no tuvo mejor idea que inventarse un novedoso “Festival del Curruñao” para llamar la atención de la prensa. Y lo logró. A esa versión de los noventa asistieron diversos canales y periódicos con sus enviados especiales más especiales. Y todos, obvio, buscaban el gato y se les dio gato. Desde aquella época ha pasado la misma agua bajo el puente y cada vez que nos vamos acercando al día central de la festividad, salen los defensores de la vida y de la patria con novedades: prohibir sin rescatar, alarmar sin conocer la dimensión del evento, figuretear.

2. En el año 2010, luego del terremoto de Pisco, el templo de La Quebrada quedó en escombros y Santa Efigenia tuvo que alojarse en casa de una pobladora. Ese año a través de Efigenia, sin altar y al alcance de todos, pudimos conocer las reinvenciones de vida que había hecho la gente.

El panadero que miraba orgulloso a sus muñecas de pan, negritas y salerosas; Patricia, la encargada de la fiesta, ajetreada, firmando oficios, pidiendo colaboración para que la negrita luzca una capa nueva. Roja, con hilos dorados, distinta.

La Mamainé asegurando su presencia y encargándose por devoción del almuerzo central, cuyo menú no era (ni es gato), sino carapulcra con sopa seca.

La presencia de Efigenia en La Quebrada es muy antigua, tal vez de 1741. Se cuenta que esta mujer, hija de reyes, tiene ocho clavos incrustados en su cuerpo y era el consuelo de los esclavos ante el desarraigo y el abuso. Vino con ellos, y en tiempos modernos, como no tenía una fiesta se colaba a las fiestas de los otros santos. Fue la santa gorrera hasta que en 1994, con el reconocimiento municipal de Patrona del Arte Negro Nacional y la creación de la Asociación Santa Efigenia, quedó el 21 de setiembre como su día, recordando un aniversario más de su nacimiento.


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