lunes, 29 de noviembre de 2010

Mucha corrupción


  • Cultura política de la democracia en el Perú, 2010.
Augusto Álvarez Rodrich 

El K.O. periodístico que Perú.21 le propinó a Fernando Barrios y lo obligó, por la contundencia de la denuncia, a renunciar al Ministerio del Interior, es una evidencia más de que la corrupción es un grave problema que mella severamente la confianza ciudadana en la democracia.

Barrios le cobró noventa mil soles a Essalud –cuya presidencia dejó para integrarse al gabinete ministerial– por concepto de un ‘despido arbitrario’ que eventualmente podría sustentarse, muy jalado de los pelos, desde el punto de vista jurídico, pero no, en modo alguno, con el sentido común y la ética.

Por ese motivo, luego de una mañana en la que intentó driblear el problema, por la tarde Barrios se convirtió en el sexto ministro del gobierno aprista que tuvo que renunciar, en la mayoría de las veces, como consecuencia de una crisis.

¿Cuántos más casos como estos se habrán repetido en Essalud y, en general, en el sector público peruano, desde hace tiempo, produciendo un perjuicio grave a entidades que requieren más recursos para brindar mejores servicios públicos?

Hechos como estos llevan a la ciudadanía a perder la confianza en el sistema político y en el funcionamiento de la democracia, tal como se desprende del estudio ‘Cultura política de la democracia en Perú, 2010’, elaborado por Julio Carrión y Patricia Zárate, del Instituto de Estudios Peruanos, utilizando una amplia encuesta hecha por Ipsos-Apoyo, y que ayer tuve la oportunidad de presentar junto con Julio Cotler.

De todas las valiosas conclusiones del estudio (http://www.americasbarometer.org) me interesa destacar, en este contexto, la paradoja de que el Perú tenga una de las economías de Latinoamérica que viene creciendo con mayor intensidad y,
simultáneamente, que su sistema político sea uno de los peor percibidos en la región por parte de sus propios ciudadanos.

El Perú está en la cola latinoamericana en cuanto a satisfacción con el funcionamiento de la democracia o el apoyo al sistema político. La mayoría de peruanos apoya la democracia, pero ese porcentaje es uno de los más bajos de la región. Los dos factores que más socavan la confianza en las instituciones políticas son la corrupción y la inseguridad ciudadana.

El deterioro en esos dos factores fundamentales durante el gobierno actual –y que están alrededor del nuevo relevo accidentado en el Ministerio del Interior– explica por qué el segundo gobierno del presidente Alan García ha permitido una notable mejora de la perspectiva económica junto con un profundo deterioro de la confianza ciudadana en la democracia y en la política.

El tema no es para hacer bromas: de acuerdo con el estudio reseñado, el 55% de la ciudadanía justificaría un golpe militar si creyera que hubiera ‘mucha corrupción’.

Fuente: La república
Mié, 24/11/2010 - 05:00

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